Del acuerdo al crecimiento: el reto de aprovechar el TLCUEM modernizado
La modernización del TLCUEM confirma una convicción que en el COMCE adoptamos como lema institucional: México debe llevar al mundo lo mejor de México, y traer a México lo mejor del mundo
Tras la aprobación por parte del Parlamento Europeo del Acuerdo Comercial Interino entre la Unión Europea y México —que en adelante podemos identificar como ACIUEM y que en inglés se denomina Interim Trade Agreement, ITA—, se abre una ventana estratégica que México no debe considerar únicamente como una actualización jurídica. Debe entenderla como una oportunidad para ampliar su presencia en el mundo, diversificar mercados y elevar el valor de su integración económica.
El ACIUEM contiene prácticamente todo el componente comercial del Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México modernizado: reducción de aranceles, reglas de origen, facilitación aduanera, comercio de servicios, inversiones, propiedad intelectual y compras públicas. Su propósito es permitir que estos compromisos comerciales puedan entrar en vigor sin tener que esperar a que concluya el proceso de ratificación integral del Acuerdo Global Modernizado (AGM).
El Parlamento Europeo ya aprobó el AGM. No obstante, esta aprobación no significa que el acuerdo entra plenamente en vigor. Antes de que pueda aplicarse de manera completa, deberá ser ratificado por México y, de forma individual, por cada uno de los 27 Estados miembros de la Unión Europea.
El ACIUEM llega en un momento especialmente relevante para la relación entre México y la Unión Europea. Durante el primer cuatrimestre de 2026, las exportaciones mexicanas hacia la región crecieron 24% respecto del mismo periodo del año anterior, hasta alcanzar los 10,910 millones de dólares. Las importaciones también avanzaron 9%, con un valor de 22,760 millones de dólares. No son cifras menores: reflejan una relación dinámica, con espacio para crecer y con sectores capaces de aprovechar las nuevas condiciones de acceso.
Su aprobación es especialmente significativa porque el comercio no espera a que concluyan procesos institucionales prolongados. Las empresas necesitan certidumbre para decidir dónde invertir, cómo reorganizar sus cadenas de suministro y hacia qué mercados exportar. La posibilidad de anticipar los beneficios comerciales del acuerdo modernizado puede convertirse, por tanto, en una herramienta para fortalecer la competitividad de México y profundizar su relación económica con la Unión Europea.
Uno de los capítulos más importantes es el agroindustrial. El acuerdo prevé la eliminación de 95% de los aranceles mexicanos aplicados a exportaciones agroalimentarias de la Unión Europea, así como arancel cero para casi todos los productos agroalimentarios clave, ya sea desde su entrada en vigor o en un plazo de hasta siete años. Esto traerá más competencia, pero también más opciones para consumidores, distribuidores y empresas mexicanas integradas a cadenas alimentarias internacionales.
Para México también habrá oportunidades concretas. Productos como miel, fresas congeladas, preparaciones de atún, azúcar, carnes, huevos y otros bienes agroindustriales podrán beneficiarse de esquemas de acceso gradual o de contingentes arancelarios. La clave estará en que nuestros productores cuenten con información, acompañamiento técnico, certificaciones, financiamiento y logística suficientes para convertir el acceso preferencial en ventas reales.
El reto para México no es solo firmar acuerdos, sino aprovecharlos. Las puertas solo se abren cuando las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, cuentan con herramientas para cruzarlas. Por eso, desde el COMCE hemos asumido la tarea de conformar una plataforma que impulse inteligencia de mercados, vinculación empresarial, promoción de inversión y acompañamiento exportador.
La Unión Europea ofrece un mercado exigente, pero también dispuesto a reconocer calidad, trazabilidad, sostenibilidad e innovación. México tiene talento, ubicación estratégica, capacidad manufacturera y una red empresarial cada vez más sofisticada. Si alineamos política pública, sector privado y visión internacional, este acuerdo puede convertirse en una nueva etapa de prosperidad para nuestro país.
La modernización del TLCUEM confirma una convicción que en el COMCE adoptamos como lema institucional: México debe llevar al mundo lo mejor de México, y traer a México lo mejor del mundo. Nuestra relación con la Unión Europea es parte fundamental de esa visión y una vía concreta para construir una economía más diversificada, competitiva y conectada con las oportunidades del futuro.
Por Sergio E. Contreras Pérez
Presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE)


