México y Brasil: hacia una nueva era de cooperación estratégica

Como sector empresarial, nos corresponde traducir esa visión en inversiones, empleos y cadenas de valor que generen bienestar directo para nuestras sociedades

El Foro Empresarial México-Brasil 2025 marcó un punto de inflexión. No fue solo un encuentro, sino la apertura de un nuevo capítulo en la relación entre las dos economías más grandes de América Latina. La visita del vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, y la participación activa de empresarios de ambos países dejaron claro que estamos ante una oportunidad histórica: transformar coincidencias en proyectos y complementariedades en cadenas de valor que fortalezcan nuestra posición global.

En un mundo marcado por tensiones geopolíticas y comerciales, México y Brasil comparten una responsabilidad: siete de cada diez productos que América Latina exporta al mundo provienen de nuestras naciones, lo que nos posiciona como motores naturales de la integración latinoamericana y protagonistas de una plataforma productiva robusta, innovadora y diversificada.

Por ello, desde el COMCE sabemos que el momento es ahora. Podemos convertir afinidades culturales y valores comunes en una alianza estratégica que impulse la inversión, active proyectos de alto potencial y prepare a nuestras sociedades para el futuro. Hemos insistido en la necesidad de actualizar el Acuerdo de Complementación Económica México-Brasil (ACE 53) para adaptarlo al nuevo orden global e incorporar sectores estratégicos: seguridad alimentaria, innovación y tecnología, salud, automotriz, aeroespacial y energías limpias, entre otros.

Las mesas de trabajo del foro demostraron que la visión es compartida. En seguridad alimentaria, coincidimos en que la cooperación regulatoria y técnica es clave para un comercio confiable. En salud, exploramos la creación de cadenas de valor conjuntas en farmacéuticos y vacunas. En innovación y tecnología, identificamos la oportunidad de combinar la fortaleza brasileña en dispositivos médicos con el ecosistema mexicano de startups digitales. En los sectores automotriz y aeroespacial, donde México es el principal proveedor latinoamericano para Brasil, se vislumbra una integración más profunda. Además, la experiencia brasileña en biocombustibles despertó gran interés para la diversificación energética de México.

El mensaje de las autoridades fue contundente: México y Brasil no buscan competir, sino construir una alianza estratégica que refleje la visión de los presidentes Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva, sustentada en la autonomía regional, la inclusión social y la transición energética.

Como sector empresarial, nos corresponde traducir esa visión en inversiones, empleos y cadenas de valor que generen bienestar directo para nuestras sociedades. La participación de más de 350 empresarios mexicanos y brasileños fue prueba del compromiso compartido.

Así, iniciamos un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales. El Foro Empresarial México-Brasil 2025 no fue un punto de llegada, sino el punto de partida para una relación más dinámica, estratégica y con visión de futuro. México y Brasil, al trabajar unidos, pueden ofrecer al mundo un modelo de cooperación basado en productividad, innovación e inclusión.

Nuestra misión sigue siendo clara: llevar a Brasil lo mejor de México y traer a México lo mejor de Brasil. El camino ha comenzado y depende de nosotros recorrerlo con decisión y confianza.

POR SERGIO E. CONTRERAS PÉREZ
PRESIDENTE EJECUTIVO DEL COMCE

Publicado en El Heraldo de México

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