México ante el nuevo orden global: una estrategia de unidad y acción
Construir ese futuro exige unidad. Unidad entre gobierno, empresas, trabajadores, academia y sociedad. Porque el comercio exterior no es patrimonio de unos cuantos: es prioridad nacional
El comercio exterior es una decisión estratégica que México ha venido construyendo desde hace más de 30 años. En un contexto global de reconfiguración económica, nuestro país eligió no ser espectador, sino un protagonista en el entorno del comercio exterior en el mundo. Hoy, la competitividad no se mide solo en costos, cercanía ni acuerdos comerciales, sino en capacidad de adaptación, trazabilidad, resiliencia y generación de valor.
Lejos de improvisar, México consolida su posición como uno de los 10 países con mayor exportación, reconocido en el nuevo orden económico mundial gracias a una política comercial de apertura, la construcción de una base de exportación manufacturera sólida y una red de acuerdos y alianzas que reflejan décadas de trabajo estructurado.
Los resultados lo demuestran. En 2024, México alcanzó exportaciones por 617 mil millones de dólares, de las cuales el 90% correspondió a manufacturas, consolidándonos como la décima potencia exportadora global. También ocupamos el décimo lugar mundial en importaciones, con 625 mil 312 millones de dólares. La balanza comercial mostró un déficit de 8 mil 212 millones de dólares.
A pesar de las continuas disrupciones y amagos por aranceles de Estados Unidos, del cual hemos sido y continuamos siendo el primer socio comercial, en los primeros cinco meses de 2025, nuestras exportaciones crecieron 3.4%, superando los 259 mil millones de dólares.
En ese mismo periodo, acumulamos importaciones por 257 mil millones de dólares y la balanza comercial registró un superávit de más de 2 mil 000 millones de dólares.
Es de destacar también que la inversión extranjera directa sumó más de 36 mil 800 millones de dólares en 2024, con un 43% destinado al sector manufacturero. Esta dinámica no es casual: responde a la confianza que genera nuestra capacidad productiva, el cumplimiento regulatorio y el talento de nuestra gente.
Hoy el comercio internacional de México equivale al 75% del PIB nacional. Es decir, casi tres cuartas partes de la actividad económica del país están vinculadas al comercio exterior y una proporción muy significativa depende directamente de nuestro principal mercado y socio comercial: Estados Unidos.
De hecho, cuatro de cada 10 dólares de inversión extranjera directa recibidos entre 2006 y 2024 provienen de ese país. Esta integración no es circunstancial: es estructural. Y como toda estructura, se mantiene con visión, técnica y acción coordinada.
Por eso, la revisión del T-MEC en 2026 debe entenderse como una oportunidad para confirmar que el acuerdo funciona y genera valor compartido: empleo, inversión y estabilidad en toda América del Norte.
El tratado ofrece acceso preferencial, pero no automático. Exige trazabilidad, contenido regional, reglas de origen claras y cumplimiento normativo. Mientras países como China, India o Vietnam enfrentan aranceles de entre 27% y 54%, México debiera mantener acceso libre de aranceles siempre que cumpla con el acuerdo.
La reciente imposición de aranceles por parte de EE. UU. confirma un giro proteccionista. Se aplican aranceles de más de dos dígitos y se investigan sectores estratégicos como semiconductores, minerales críticos y farmacéuticos. La respuesta debe ser técnica.
México debe prepararse con argumentos sólidos y resultados comprobables. Será clave garantizar el Estado de derecho, la estabilidad macroeconómica, la transparencia regulatoria y la competencia pareja entre empresas públicas y privadas.
La diversificación de mercados es otra prioridad. México tiene acuerdos con 30 de los 50 principales importadores del mundo. Aunque EE. UU. seguirá siendo nuestro principal socio, ampliar exportaciones a otras regiones refuerza nuestra resiliencia.
Fortalecer nuestras aduanas también es otra pieza clave. Más de 98 trámites fueron digitalizados, se destinaron 27 mil 600 millones de pesos a infraestructura y la recaudación en el primer semestre de 2025 superó los 711 mil millones de pesos, 28.3% más que en 2024. Una aduana moderna no es solo un punto de control: es un facilitador del comercio y de la competitividad nacional.
Finalmente, será esencial activar contrapesos dentro de EE. UU., construir alianzas con empresas, consumidores y sindicatos que también se ven afectados y consolidar nuestro papel como socio confiable en Norteamérica.
Por eso, desde el COMCE, impulsamos el Plan de 7 Acciones, una estrategia empresarial alineada al Plan México, que plantea reforzar el contenido nacional, acelerar la certificación de proveedores, promover sostenibilidad, integrar talento técnico y diversificar exportaciones.
Estas acciones se complementan con el dossier técnico México ante el nuevo orden del comercio internacional, que plantea soluciones concretas para el cumplimiento de reglas de origen, el fortalecimiento del encadenamiento regional y el uso inteligente de instrumentos de defensa comercial.
La visión es clara: posicionar a México como un país que no solo produce, sino que lidera con propuestas.
Hoy, más que nunca, debemos comunicar al mundo que el sello “Hecho en México, Calidad” no debe ser considerado como un eslogan publicitario, sino que otorga a la manufactura mexicana el reconocimiento de que cumple con altos estándares de calidad, normatividad y valor agregado. Por ello, en el COMCE hemos propuesto la internacionalización del distintivo “Hecho en México, Calidad”, como símbolo de nuestra identidad exportadora.
Pero nada de esto puede hacerse en solitario. Para consolidar nuestro liderazgo exportador, necesitamos sumar voces, coordinar esfuerzos y transitar del diagnóstico a la acción concreta. Lo que está en juego no es solo el comercio: es el lugar que México ocupará en el nuevo equilibrio económico global.
Construir ese futuro exige unidad. Unidad entre gobierno, empresas, trabajadores, academia y sociedad. Porque el comercio exterior no es patrimonio de unos cuantos: es prioridad nacional.
Por Sergio E. Contreras Pérez
Presidente Ejecutivo del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE)

